Se oía el galope de los jinetes amordazados, sus huesos traían sus escamas en su espina dorsal, mi espada tenía el espesor de los Dioses de Taotoken, aun cuando este me diera la espalda... Mis ojos fueron vendados por dos de mis escritores, cinco a seis de mis santos hacían lectura de los Salmos de Poe, las marejadas me esperaban ansiosas, mis ángeles descendieron de sus páginas, después de un par de millas de infierno, cruzando el mar muerto, abandoné con dolor mis laberintos de Alcatena y Mazzitelli, mis arlequines moribundos cerraron las puertas de sus circos en un gesto grotesco.... El teatro de las sombras bajó el telón por algunos segundos...
Avanzaba por teorías de relatividad; la inquietud intelectual, la imaginación, la inventiva, la inducción, el raciocinio, contemplando la humanidad en distintas generaciones, mi espada tenía un brillo inusual, cuando logré ver su reflejo, descubrí la inmortalidad de una muerte sencilla y el abandono, logré elevar mis alas, cada vez más perfectas, mi saliva, mi cuello y mejilla dieron la cara... Y la ambición del adversario, se hizo presente...Abracé al recuerdo de Aída, al amor de mi Padre. "El acto de la muerte" era la función principal del acto de las sombras, aceleré mis alas en busca de la Guerra y sus Marejadas, el sabor de las tinieblas, tenían un ardid a mis espaldas y una brusca humedad en mi tejido, hizo que el color rojizo cubriera mi epidermis...
¡Maldita! ¡Creíste que el ángel te quería!, ¡haré palidecer tu rostro!, un demonio creía tener las respuestas... Leía sus negras cartas, y esparcía el veneno como un enjambre de avispas... Cassiel ahora es humano, cubrieron sus alas con un paño mortuorio... Rehuí al ver sus alas adormecidas... Gemí al ver a mis arlequines moribundos, al ver la perversidad y su gran mofa, sé bien quienes son mis verdugos y Dios ¡cómo les amaba!... Mi corazón empezó a desprenderse de la piel... Alguien habló de suicidio...Hemingway discutía con Maupassant sobre la dosis, ¡una sobredosis! agregó Quiroga...
¿Por qué Padre? ¿No querías que dos almas tan esqueléticas, fueran tan compatibles?... ¡La guerra ha comenzado!... Y aún estoy desencantada por la desilusión humana... Me disuelvo en el veneno ¡y tú! te empeñaste en verme distinta, no sabes acaso que Alexandra le teme a los infiernos... Si aún me amas, ¿porqué dejas que el legado de Aída, la escribana, engendre a los falsos poetas cubrir mi cruz?, ¿acaso no ves mi mejilla?
¡Este es el fin de la travesía por el laberinto!
... ¡Alcatena! ¡Mazitelli! ¡Temo por el ángel que es humano! ¡Protéjanlo! Que en las noches negras, cuando acaricie mi nombre, no reconozca haberme dejado en la oscuridad…
¡Cassiel! ¡Dime!, ¡háblame!, ¿porqué me dejas así?... Mis demonios comen de mi mente, me atemorizan... ¡Berlín!... tuve vértigos al ver el abismo en nuestras frentes...¡Alexandra! ¡Aída! Tres monedas de barro...
Ligeia ¡Y su Teatro de las Sombras!... Su séptimo cuervo de oficio…
Atormentada lancé tres monedas, arrojé las vendas de mis ojos y ví el peor de los escenarios, reconocí el rostro de la maldad y le abofeteé la cara...
... Una moneda de barro...
-¡No vayas es una muerte segura!-
¡Sólo es una herida Fedor!
(El ángel de la victoria lee a Raphaela y extrae la última página de su libro).
... Dos monedas de barro...
¡Esta es una de mis obras!...
¡Y hago lo que me plazca!
Los ángeles amortajados fueron levantados por mi orden, mis santos empuñaban sus espadas, los ángeles caídos tienen de escudo mis letras... saborean mis prosas ¡Silencio!
¡La Guerra ha comenzado!
El cielo se viste de mi literatura, mi Padre es mi credo, Aída mi horizonte ¡verteré hechos en la profundidad! Mis arlequines han alzado sus banderas, los ángeles amortajados son levantados de su catacumbas, los escritores suicidas son resucitados ¡Que los libros hablen! Que las ecuaciones se despejen ¡Raphaela ha despertado! ¡Cuidado! (que Bierce está a mi izquierda) ¡Que gima el fantasma de la ópera!¡Que comience el espectáculo!
¡Luzbell me espera!... Mis santos se preparan...
Mis cálculos circulares y geométricos, las soberbias literarias y mis latitudes geográficas sucumbieron ante tal belleza, legiones de ángeles cruzando a la diestra, los demonios al verme al frente, ironizan, sus mofas son bruscas, algunos de mis ángeles a lo largo de mi columna pusieron una fina flecha ¡Es de mi Padre!¡grito!... "Delimitar los océanos" es el plan de los simpatizantes, conquistar sus aguas y poner fin a las mareas rojas, al Demonio... A la Perversidad, a favor de los humanos emergentes ¿Y cómo definir lo que es realmente el ser humano? ¿Si hay algunos que asesinan con palabras?...
Mi alma se desgarra completamente, mi espanto vocifera gritos, en forma demencial. Entonces comprendí la melancolía pura, que apenas deja llantos y sucede a la prolongación del abandono.
¡Muero! ¡Pero no será tan fácil! el ángel de la misericordia lee a Aída y ríe...
¡Que el cielo se abra! que los ángeles desciendan ¡que se cubra el Diablo! que mis santos se visten de mí, que los escritores suicidas beban el sabor de mis prosas, ¡que mis letras escandalizan!Los ángeles rompen en fila, mis santos se impacientan., ¡Luzbell! se hace presente en su carroza fúnebre... Los demonios descienden, el mar de las divinidades ¡fluye! en tempestades de ideas, en lugares insanos sumergidos en océanos de sangre de literatos mediocres, las marejadas son grandes olas de soberbias literarias, codicias, y por sobretodo ¡Vértebras!...
El cielo se viste de mi literatura, los personajes no tienen rostro, mis demonios comen de mi mente (pero no me atemorizan ) mis arlequines están a mi diestra, los demonios son demasiados...
¡En el nombre del Padre del Hijo!...
Algunos huyen... Y viene tu mirada, tus gestos y otras contemplaciones.
Palpé mi rostro y con tal simetría que creí conocer de manera exagerada el dolor.
Mis ángeles se impacientan, mis libros caen… ¡grito!
Y mi eco se esparce por toda la profundidad... Un santo es muerto por un demonio, un demonio, por dos de mis ángeles, un arlequín es derrotado ¡por una bestia que no tiene nombre!... La muerte me guiña el ojo. ¡Pero no es fácil derrotar a esta libélula! mi espada reza y mi armadura me cubre, el cielo es cada vez más rojo…Los tambores cantan y el eco es muerte, uno a uno son devorados con el rigor de mi sangre...
¡Que el cielo se abra! ¡Que mis escritores malditos hagan sus mejores versos! ¡Que el santo baile! ¡La suerte ríe!
¡Raphaela¡ ¡Es la dramaturga!... que las brujas blasfemen, que los ángeles cubran mi manto sagrado¡ Cassiel es mi ángel y nadie le hace daño!, ¡que muera el espanto! Que Raphaela tiene el poder de los santos apedreados, que su mano no tiemble y que el Diablo se haga el sordo, que los humanos serán bendecidos, y sus pecados sean perdonados ¡que Hesse a traído a Demian. ¡Espanto y literatura! ¡Aída ha resucitado! ¡Alexandra es inmortal! que los títeres del circo lloren ¡Raphaela es saliva y arde en sus perfiles! ¡Dios la salve! ¡Que los que juzgan muerdan sus bocas! Que sus putrefactas pócimas se las traguen ¡Silencio! ¡Que Raphaela es fuego! Que la tiniebla de sus manos es sólo una ¡milésima!
¡Que mis personajes despierten! Que el amor no es traicionero ¡sólo existen amantes traidores! Que mi Maestro me mire a los ojos, que Alexandra en una danza ha inmortalizado a mis Arlequines pálidos…
El mar separa el continente de mil formas habitables. En ningún punto se divisa el sol en nuestros cráneos, las sombras oceánicas, en un momento estratégico, dejan ver a los fantasmas, sus huesos en sus espaldas traen la ira de otros, su espanto, en segundos de réquiem se convirtieron en grandes enjambres y se vistieron de tumbas...
Mis arlequines demenciales vociferan ¡Que tiemble el décimo laberinto de Alcatena¡ Que mis personajes me protejan, que se abran las puertas del Teatro de las sombras, ¡Berlín! ¡El era mi ángel! Y lo han lastimado… ¡Que suenen los tambores de la rebeldía!, que las siete llaves de Ligeia sean mías, que mis letras fluyan ¡Denle vida a mis espantapájaros! ¡Que Dostoievski ha resucitado!…Mi pulso se debilita ¡mis libros caen!... ¡Cassiel! ¿Has visto a los humanos? En tus brazos visualicé mi muerte, y comenzamos a llorar… Hasta ayer éramos sólo dos ángeles cambiando el curso de nuestro Padre...Y yo era tu ángel, una vez quisiste regalarme uno… ¡pudiste haberlo dibujado! ¡Maldije mi suerte! Fuimos juntos a ver en las alturas
como los humanos eran capaces de llorar, la humanidad había sido indolente, tuvimos que escuchar mofas, nuestras alas se entregaban al dolor continuamente, mi locura se evidenciaba por la desilusión de los humanos... Y aprendí a tener odios. Desaté mi armadura y me rebelé contra mi creador, motivo suficiente para morir desde antes ¿Porqué Padre? ¿No querías que dos almas tan esqueléticas, fueran presas de sus miserias? ¿Acaso no ves que ya estoy muerta? ¡ He vencido a los demonios! ¡Pero los humanos me han apedreado! !Me disuelvo en el veneno ¡Y tú! te empeñaste en verme distinta ¡no ves qué clase de ángel soy! no sabes acaso que cedí mis alas al pie de la tumba y aquel día descendí a los infiernos… ¿Por qué me juzgas? Creíste que moriría a merced de los Demonios, pero los humanos me habían dado muerte desde antes… ¡Que se cubra el infierno! ¡Que mis letras lloren! ¡Esta es la Travesía por el Laberinto!
... Otro santo es muerto por un demonio, una soberbia literaria, por dos de mis ángeles, un arlequín es decapitado ¡Ningún escritor es bueno si no es terrible! ¡Mis alas son enredadas con unos hilos de un títere! Un demonio moribundo me entierra su maquiavélica estaca, me abraza, le reconozco... Y una brusca humedad vistió en mis tejidos la palabra muerte…¡Entonces caigo!
El ángel se recostó en lo que parecía su tumba, la sangre cubría sus alas...un Demonio le enjuiciaba, daga en mano: "muerte o exilio" a lo que Raphaela rie de manera exagerada "Grandiosos han sido los funerales en mi familia”...

Gracias a todos, gracias por sus visitas, Espero despedirme personalmente de cada uno de ustedes





















































